Los electroductos con clasificación de resistencia al fuego están diseñados para mantener la integridad eléctrica durante incendios activos, priorizando la seguridad de las personas, mientras que los electroductos de resina fundida están construidos para una inmunidad ambiental total, priorizando la impermeabilidad y la resistencia química. Si bien ambos ofrecen una protección extrema, uno salva el edificio durante una crisis, mientras que el otro sobrevive a las condiciones diarias más adversas.
Al comparar los límites de rendimiento de estos dos sistemas, es fundamental distinguir entre resistencia y resiliencia. Un electroducto con clasificación de resistencia al fuego es un componente "heroico". Su principal límite de rendimiento se define por el tiempo y la temperatura; normalmente se prueba para soportar temperaturas de $950 °C a $1050 °C hasta 3 horas (clasificaciones E-180/B-180). Su límite se alcanza cuando el aislamiento interno finalmente se degrada bajo tensión térmica sostenida. Su misión es específica: mantener las bombas contra incendios y los ascensores de emergencia en funcionamiento el tiempo suficiente para la evacuación. Una vez extinguido el incendio, el sistema suele haber alcanzado su límite y requiere reemplazo.

Por otro lado, el conducto de barras de resina fundida (a menudo llamado epoxi o encapsulado en resina) es un componente "inmortal" diseñado para una larga vida útil en entornos hostiles. Su límite de rendimiento se define por su protección de entrada (IP) y resistencia mecánica. Con una clasificación IP68, su límite de inmersión en agua es prácticamente inexistente en escenarios de inundación estándar, y su clasificación de impacto IK10 lo hace prácticamente inmune a daños físicos. A diferencia de los sistemas resistentes al fuego, la resina fundida a menudo no está ventilada, lo que significa que su límite térmico está ligado a su eficiencia de disipación de calor. Destaca en plantas químicas, zonas tropicales al aire libre o plataformas marinas donde la niebla salina y la humedad destruirían los conductos estándar.
En resumen, el límite de un sistema resistente al fuego es la duración térmica, mientras que el límite de un sistema de resina fundida es su capacidad de transportar corriente continua dentro de su recinto sólido y hermético.
